martes, 27 de julio de 2010

Diario de un currante 1

Buenas a todos

He estado un par de semanas sin escribir ya que mis circunstancias personales han cambiado un poquito. He conseguido un puesto de trabajo (por fin) de monitor deportivo en un pueblo de la provincia de Castellón. Por tanto, trabajo para el ayuntamiento de dicho pueblo, para la administración. La duración es de unos 9 meses, acabando sobre abril. Hasta entonces, me toca vivir aquí. Los 3 primeros meses estaré en compañía de mi pareja, pero luego ella debe volver a estudiar a Castellón. Así que el resto del tiempo que me queda estaré aquí arriba solo, en un pueblo que debido a su altura, prácticamente no tiene verano, y más que llegar el invierno, aquí llega el polo norte: las temperaturas alcanzan muchas veces lo 15 bajo cero. Además, actualizar aquí es complicado, ya que me sirvo de un internet portátil con una velocidad irrisoria y una cobertura semi-nula.

Pero lo que más llama la atención de todo esto fueron los primeros días. Mi horario es de tarde. El día que empezaba a trabajar, por la mañana 2 señores (muy agradables por cierto) me acompañaron para enseñarme las instalaciones donde iba a trabajar 9 meses. Por la mañana, cuando yo no trabajo, allí hay 3 o 4 monitores que hacen “la escuela de verano”, con unos 80 niños. En fin, la cosa es que llegamos allí. Sus indicaciones fueron mínimas: “aquí están las llaves, esto es el gimnasio, que nadie salte la verja para entrar al poli porque han de usar las puertas, no tendrás mucho trabajo, y sobre las 8 vendrán los bomberos que pueden ducharse pero no usar el gimnasio”. En fin.

Por la tarde llego allí a mi hora, a las 14:00 (acabo a las 22:00). Entro en mi despachito. Empiezo a probar las llaves para familiarizarme con cual abre cada puerta (ya que nadie me había dicho nada). Pasa el tiempo y no viene nadie. Se hacen las 15:00. Las 16:00. Las 16:40. Y de repente entra un chaval. -“¿Qué el poli ya está abierto?”-. Me quedo a cuadros. ¿Por qué no iba a estar abierto? “- Si, claro que esta abierto” -le digo. Entra con otros 20 chavales, les doy un balón y empiezan a jugar. Pregunto, y me entero de que el poli se abre a las 17:00. Hasta esa hora ha de estar cerrado. Y nadie me lo había dicho. NADIE. Menos mal que no les dio por venir a las 14:00 xD.

Unos chavales me piden otra pelota de fútbol. Ya no hay más. “¿Cómo que no, si siempre hay 2 o 3?”. Me dicen. Las busco. Están reventadas. Desde hace varios días me dice uno. Y nadie ha dicho nada. NADIE. Llamo a mi ayudante y me dice que las comprará. Ejem. Primer día y con falta de material.

Llegan también las primeras personas al gimnasio, me presento, todo marcha más o menos bien. De repente a eso de las 18:20 llegan unos chavales más mayores, de unos 18 a 25 años. En cuestión de segundos saltan a campo y se quedan tirados en el suelo, sin dejar jugar a los más pequeños (de unos 13 a 15 años). Los pequeños abatidos se van y yo me quedo desconcertado. Entonces pregunto a 2 chavales que aún no se han ido que porque se van. “Porque si no nos vamos luego nos pegan”. Sigo preguntándoles y me entero de que ellos deben jugar de 17:00 a 19:00, y los mayores de 19:00 a 21:00. Y nadie me había dicho nada. NADIE. Me planto antes los mayores y les digo que hoy porque no lo sabía, pero que mañana vengan a las 19:00, que es cuando les toca jugar. Y me vacilan. “¿Quién te ha dicho eso?”. Ja. Entonces sí que la han cagado. Me invento que me los ha dicho el anterior monitor, y los concejales de deporte, y que si al día siguiente no juegan a las 19:00, no entrarán, como que allí soy el monitor. Se quedan todos callados y a jugar. Todo sigue marchando bien.

A las 20:00, llegan los bomberos. Me presento, y me dice el jefe “Encantados. Bueno, nos vamos al gimnasio que llevamos 1 semana entrenando allí”. Peligro. Les digo que no, que me han dicho que solo pueden usar los vestuarios. Ellos replican, que no, que ese poli lo construyo un jefe de bombeos y no sé quien más, y que habían quedado con el ayuntamiento que podían usar el gimnasio. Que no. Les digo que no puedo, que yo soy un mandado, y que lo volveré a preguntar y que de momento no puedo dejarles. Lo entienden y el apuro ya ha pasado. Me pregunto qué coño pasa allí. ¿Es que nadie se entera de nada? Al peguntarlo me dicen que no, que tiene entendido que no pueden usar el gimnasio pero lo preguntará.

Me voy a casa, cansado y con un sabor agridulce, porque aunque he sobrevivido sacándome las castañas del fuego como he podido por mí mismo, los mas pequeños deberían haber jugado más, y aunque directamente se que no es culpa mía porque no sabía nada, siempre te quedan remordimientos…

Al día siguiente, todo cambia. Y mucho. Abro a las 17:00, y cojo a los chavales más pequeños en grupo. Les digo pido disculpas y les digo que no sabía lo de los horarios de juego. Les prometo que jugarán hasta la hora que les toca, que no dejare que nadie les moleste. Y les pido que aunque se tiren a la pista no se vayan, que sigan jugando. Me dicen que vale, que muchas gracias. Espero con tensión el momento en que lleguen los más mayores para arrasar la pista. Pero no llega. Y el tiempo pasa. Hago, además, las primeras migas con los más pequeños. Las 19:00. Y puntuales como un reloj, llegan los mayores. Primera victoria. Y una victoria que se hará todavía más grande. Al rato, me invitan a jugar con ellos. Genial. Luego, llega mi ayudante con 2 flamantes balones nuevos. Segundo día: Superado.

Continuará….

2 comentarios:

Alex dijo...

Toda una aventura...Bien hecho!!!...XD menos mal que te quedas al final en castellón...te hechariamos mucho de menos....además(es broma ) sin medico ....el tema fortress no es lo mismo

Nin dijo...

Mare gordo no habia leído este post...que recuerdos...Yo también tuve me primera experiencia como ama de casa jeje pero eso no viene a cuento.

Ahora ya has superado muchas cosas mas y sé que vas a seguir adelante con todo lo que te echen.

Animo...

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