domingo, 13 de marzo de 2011

EVOLUCIÓN POSITIVA



Muy buenas a todos

Si una cosa está clara, es que las personas tenemos la capacidad de evolucionar. Puede que para bien, puede que para mal. Y esa evolución está en gran medida en nuestras manos. Experiencias, decisiones, madurez, tiempo… es un conjunto de variables que inciden en cada uno de nosotros en menor o mayor medida para dar lugar a esos pequeños cambios, que prolongados e el tiempo constituyen una verdadera evolución general de la persona.

Esta evolución a la que me refiero llega a veces de manera consciente, y otras inconsciente. Pero como digo, es innegable su existencia.

Pues bien, en relación a todo esto que acabo de comentar, me gustaría compartir con vosotros un “cuento” con moraleja que ya hace tiempo que leí, y que hace unos pocos días recordé. El título del cuento es “el elefante encadenado”, y pertenece a uno de mis libros de cama, que lleva por nombre “déjame que te cuente”, escrito por el psicoanalista argentino Jorge Bucay (El libro refleja la terapia que siguió un chico llamado Damián con este famoso psicoanalista, que basa sus sesiones en “cuentos” con moraleja, dejando al paciente que saque sus propias conclusiones de cada uno de ellos. En definitiva, el libro relata sesiones reales en primera persona, y lo recomiendo encarecidamente).

El mensaje del cuento, obviamente, es para todo aquel que quiera leerlo. Sin embargo, me permito decir que va especialmente dirigido a mi buen amigo Alex Saiko, que ha empezado su propio blog hace poco (http://me-naceink.blogspot.com/), y al que creo que puede sacar mucho jugo a este tipo de “cuentos”, ya que uno de las metas que se ha propuesto últimamente tiene mucho que ver con ese tipo de evolución consciente de la que he hablado hace dos párrafos. En fin, espero que te sirva colegui, y te digo algo: el cuento tiene más significados de los quea priori pueda parecer.

EL ELEFANTE ENCADENADO

Cuando yo era pequeño, me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante, que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales…Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuera, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.

El misterio sigue pareciéndome evidente. ¿Qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye?

Cuando tenía 5 o 6 años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: “¿Si está amaestrado, porque le encadenan?”.

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.

Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él. Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede. Tiene grabad el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.

Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…

Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por e mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que “no podemos” hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando “éramos pequeños”, lo intentamos y no lo conseguimos.

Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos e nuestra memoria este mensaje: “No pudo, no puedo y nunca podré”.

Hemos “crecido” llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca. Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos “No puedo y nunca podré”.

Pero la verdad es que la única manera de saber si puedes conseguirlo es “intentarlo de nuevo” poniendo en ello todo tu corazón…¡Todo tu corazón!”

En fin, espero que os haya servido de algo. A mi desde luego si ;).

Hasseo.

2 comentarios:

Nin dijo...

Me encanta este cuento ^^
Aunque imaginarme la escena del elefantito me da mucha lástima...
Pero es cierto que muchas cosas no se hacen porque una vez no pudimos, por suerte a mi me encanta probar todo lo posible, aunque me faltan medios...en fin, ha sido genial leer este post y recordar de nuevo que todos podemos evolucionar...

Besos!!

AlexSaikö0 dijo...

Muchas gracias!.Esto es otra prueba más de que estoy por buen camino.


Es triste ver como algunas personas pierden las ganas de vivir.Yo les comprendo, pero no lo comparto.En filosofía, estamos acabando a Hume(de hecho tengo examen esta semana).Una cosa a la que debo dar las gracias a Hume (y no por su ininteligible y repetitiva redacción)es por haberme hecho comprender que la experiencia es un procedimiento Inductivo.Es decir, de esta se extraen principios demostrables, no verdaderos.He llegado a la conclusión de que la experiencia sirve de muy poco, porque confiar en ella solo te lleva a cometer el mismo error una y otra vez(o no conseguir el triunfo en algo, por miedo a fracasar).No es más que un residuo del pasado, útil en el porque el ambiente era mucho mas hostil.Ahora el ambiente es distinto, la sociedad es distinta y existe una cultura.Lo que se necesita es gente que se caiga y se levante con más fuerza.



la sociedad necesita emprendedores, ¡para los emprendedores no hay crisis!

Publicar un comentario